El colapso y la subsecuente eutanasia de la potra Eight Belles (TB) después del Kentucky Derby del pasado 3 de mayo, fue el inicio de un gran debate entre la industria del caballo y el publico general sobre el tema de las carreras de caballos.
El subcomité de la Casa de los Estados Unidos para comercio, intercambio comercial y protección al consumidor, se ha unido a la discusión y enviaron una carta a la Association of Racing Commissioners Internacional de Kentucky. El subcomité está buscando detalles sobre las lesiones equinas en las pistas de carreras; ya sea para que los programas de carreras reforzados a través de los ingresos de las apuestas usen el dinero para investigaciones que mejoren las razas; y para que los oficiales de la industria apoyen la formación de un cuerpo nacional gobernante para las carreras de caballos. El subcomité está enfocado en la industria de carreras de los Pura Sangre (Thoroughbred), pero su interés eventualmente incluirá las carreras en todas las razas.
Eight Belles sufrió una complicada fractura en las articulaciones del menudillos en ambas extremidades delanteras. Las fracturas del menudillo ya sea que involucren los extremos colindares del hueso de la caña o las proximidades del hueso sesamoideo del menudillo, son las lesiones más comunes y catastróficas en los caballos de carreras de acuerdo a los estudios llevados a cabo en la University of California-Davis. En California, todos los caballos que tengan que ser sacrificados en la pista de carreras se les tiene que practicar una necropsia, lo cual nos ha brindado bastante conocimiento sobre las lesiones de carreras.
Las lesiones de Eight Belles fueron únicas, debido a que las fracturas ocurrieron en ambas extremidades delanteras. Las lesiones catastróficas en los caballos de carreras, aunque son muy notables, también son relativamente poco frecuentes. En estudios conducidos con caballos de carrera Pura Sangres y Cuarto de Milla de California, la tasa de muertes debidas a lesiones catastróficas fatales es menos de 2 por cada 1,000 competidores de carreras. Las lesiones musculoesqueléticas (involucrando huesos y músculos) fueron responsables del 77 por ciento de las muertes entre 1997-1999. El 86 por ciento de las lesiones musculoesqueléticas involucran una fractura del hueso.
El debate sobre el por qué las lesiones catastróficas ocurren, apunta a un número de causas potenciales, incluyendo predisposición genética, técnicas de entrenamiento, los tipos de herraduras que se usan, lesiones preexistentes, la superficie de la pista, el correr a caballos jóvenes y el uso de drogas incluyendo esteroides. La mayoría de estas causas están bajo investigación y esperamos que algún día tengamos respuestas claras.
De acuerdo a investigaciones ya existentes, sí sabemos las respuestas a muchas de las preguntas. Sabemos que la mayoría de las fracturas están relacionadas a problemas preexistentes tales como fracturas microscópicas por estrés en los huesos. Las fracturas por estrés son usualmente lesiones debidas a uso excesivo, más comúnmente vistas en caballos que están continuamente siendo expuestos a actividades de alta carga y repetición. Los huesos de los animales en entrenamiento se mantienen en constante remodelación en su forma y reparación. Las fracturas debidas a estrés ocurren cuando la etapa saneamiento durante el remodelamiento del hueso domina o sobrepasa el proceso de reparación. Estudios realizados sobre el desarrollo de los huesos y el ejercicio en los caballos han mostrado que el hueso, especialmente el hueso de la caña, debe de remodelarse o cambiar para desarrollar la forma necesaria para sobrellevar los rigores de las carreras.
De acuerdo a Rick Arthur, ex presidente de la American Association of Equine Practitioners y veterinario privado en la pista de carreras de Southern California, el hueso de la caña en los caballos muy jóvenes, no ejercitados es casi perfectamente redondo. Pero para poder aguantar el estrés del mundo de las carreras, el hueso de la caña debe de tomar una forma más elíptica – más grueso en la parte de enfrente y por dentro. La clave para un entrenamiento exitoso es el entrenar al caballo de tal manera que se estimule el remodelamiento sin llevar este proceso a un problema clínico tal como el trastorno de tobillos o fracturas por estrés. Esto nos trae al tema en cuestión de los caballos de carreras de 2 y 3 años de edad.
Investigaciones hechas desde la década de los 80s han demostrado que si se hacen las cosas correctamente, ejercitando e incluso compitiendo a caballos de 2 años de edad, es algo beneficioso ya que el trabajo refuerza los músculos y el sistema esquelético, y de hecho, disminuye el riesgo de lesiones a largo plazo. Estudios de la University of Pennsylvania han mostrado que los caballos dos añeros que se les permite hacer ejercicio libremente en las pasturas o ser entrenados usando programas de largo tiempo y lentos, no experimentaron el adecuado remodelamiento de los huesos y desarrollan huesos más débiles, y donde los caballos dos añeros cuyo entrenamiento incluía pequeñas explosiones de velocidad tres días a la semana, demostraron un aumento en el desarrollo y fortaleza de los huesos. De hecho, la forma de sus huesos se ha vuelto más similar a la de los caballos de 4 años que han estado entrenando o corriendo por dos años.
Por supuesto, que la clave es el proveer la cantidad correcta de trabajo de velocidad, trabajo repetido y tiempo de recuperación. Investigadores en la Gran Bretaña han descubierto que los caballos que comienzan a correr a los 4 años de edad están doblemente propensos a morir de una lesión catastrófica cuando se compara con aquellos caballos que comenzaron a correr a los 2 años de edad. Lo más probable es que esto se debe al hecho que los tendones en los caballos jóvenes crecen en relación al estrés de cargar el peso y que sus huesos se remodelan mucho más rápido que los huesos de aquellos caballos más viejos. Por lo cual parece ser que el entrenar y correr a los caballos a una edad joven no aumenta el riesgo.
Sabemos con seguridad que en el caso de los Caballos Pura Sangre, el uso de agarraderas en la punta de la herradura, cascos con puntas largas y talones hundidos, y huesos de la cuartilla largos, predisponen a los caballos de carreras al colapso fatal. Todo esto incrementa la fuerza de frenado a la que se exponen las extremidades del caballo al entrar en contacto con la superficie de la pista de carreras y la cual es transferida a toda la estructura de las extremidades causando daños a los tendones, ligamentos y huesos.
Actualmente hay una considerable cantidad de investigaciones en proceso sobre el tema de las superficies de las pistas de carreras. Parece ser que las pistas sintéticas pueden causar menos lesiones que las pistas de tierra naturales o pistas de barro, esto debido a la disminución de los incidentes ocasionados por tropiezos, pero aún no se ha obtenido un veredicto definitivo. El uso de esteroides en los caballos de carreras continúa bajo presión, al igual como en los atletas humanos, y supongo verlos descontinuados en la mayor parte de los Estados Unidos.
Las carreras de caballos es un gran deporte. Y aunque es seguro para la mayor parte de los caballos y los jockeys, lesiones catastróficas y que terminan con la vida pueden ocurrir. Con las continuas investigaciones y la obtención de conocimiento a través de éstas, podremos hacer que este deporte sea más seguro que nunca antes.
Por Thomas R. Lenz, D.V.M., M.S.