Un caballo con resultados positivos de rabia en Nuevo México recientemente, nos debería de servir como recordatorio a todos nosotros de que la rabia no solamente es un riesgo para nuestras mascotas, pero también para nuestros caballos.
La rabia es causada por un virus el cual es esparcido primordialmente por animales salvajes como los mapaches, zorrillos, zorros y murciélagos. El mapa enseña los animales salvajes los cuales son portadores primordiales de la enfermedad en las diferentes partes del país. Hubo 82 casos de rabia equina reportados en los EE.UU. en 1998, 65 casos en 1999, y 52 casos en el 2000. Desde entonces, el número de casos han permanecido relativamente estables con 45-50 casos cada año.
La rabia es fatal en el 100 por ciento en los animales y es transmitida comúnmente por mordidas, heridas o el contacto con la saliva del animal afectado contra la piel abierta o las membranas mucosas. El período de incubación desde el momento en que el caballo queda expuesto hasta cuando empieza a desarrollar las señales clínicas, varía de dos a 10 semanas, pero puede tomar varios meses. Uno de los problemas mayores es que los caballos afectados por la enfermedad pueden inicialmente mostrar una serie inmensa de señales clínicas las cuales incluyen vomito, depresión, falta de coordinación, cólicos, debilidad, la inhabilidad de pararse, convulsiones y parálisis.
Contrario a la forma “furiosa” de rabia la cual hemos visto en las películas con animales salvajes y perros, los caballos usualmente desarrollan la forma “paralítica” o “tonta” de la rabia. Por lo tanto, el dueño equivocadamente cree que el caballo tiene la enfermedad del sueño, Virus del Oeste del Nilo, tétano, algo atorado en la boca o simplemente una herida. El caballo usualmente muere de tres a cinco días después de la llegada de las señales clínicas, pero puede ocurrir en menos de un día.
Actualmente, no hay pruebas de laboratorio disponibles para confirmar la presencia de la rabia en un animal vivo. Un examen del tejido del cerebro del animal después de que muere es requerido para dar un diagnostico definitivo. Muchas veces, los caballos afectados con la rabia parecen inicialmente que tienen algo malo en sus bocas o una enfermedad neurológica. Cuando la boca del caballo es examinada, el dueño, el entrenador o el veterinario pueden quedar infectados. Los dueños de los caballos los cuales sospechan que su caballo está mostrando señales clínicas relacionadas con la rabia, deben tomar precauciones cuando manejen y confinen al animal. En el caso del caballo que murió de rabia en Nuevo México, tres personas fueron expuestas y han sido sometidas a una serie de vacunas para prevenir en ellos el desarrollo de la enfermedad fatal.
Como con todas las enfermedades, especialmente con aquellas las cuales resisten el tratamiento y son fatales, la clave para prevenirlas es a través de la vacunación. El caballo inicialmente necesita recibir una serie de dos vacunas de tres a cuatro semanas de separado, seguidas por vacunas de refuerzo anuales. Las crías pueden recibir la serie de vacunas iniciales entre los 3 y 4 meses de edad. En adición a la vacunación, los siguientes pasos prácticos pueden ser tomados para ayudar a proteger sus caballos de la enfermedad:
- Establezca con su veterinario una rutina de vacunación contra la rabia para todos los caballos, perros y gatos en su propiedad.
- Evite tener animales salvajes como animales domésticos.
- Esté alerta de animales salvajes que muestren comportamiento anormal. Los zorrillos o mapaches que estén activos durante las horas del día o que no muestren tener miedo del contacto con humanos, deben de ser considerados sospechosos.
Si su caballo ha sido mordido por un animal salvaje, lave la herida completamente con champús a base de betadine y chlorahexadine. Si el animal salvaje puede ser destruido con seguridad, debe de ser enviado por su veterinario al laboratorio del estado para determinar si estaba infectado con rabia. Si el caballo fue vacunado previamente, pídale a su veterinario que le administre una vacuna de refuerzo inmediatamente. Los caballos que no han sido vacunados no deben de obtener la vacuna de refuerzo, porque el animal no tendrá el tiempo adecuado para desarrollar una inmunidad protectiva. De cualquier manera, el caballo debe de ser puesto en una cuarentena estricta y ser observado por seis meses. Si el caballo desarrolla señales clínicas de rabia, hay que practicarle la eutanasia humanamente y ser enviado al laboratorio del estado para la autopsia.
Aunque el riesgo de rabia en los caballos no es muy alto, siempre es fatal y por lo tanto este riesgo debe de ser considerado cuando desarrolle un programa preventivo anual de vacunas. Su veterinario local es la mejor fuente de información sobre los incidentes de rabia en su estado.
Autor: Thomas R. Lenz,
D.V.M., M.S.