Rabia

Esta fatal enfermedad muchas veces se encuentra presente, y continua matando caballos.

La rabia es diagnosticada principalmente en mapaches, seguido por los murciélagos, zorrillos y zorros. Pero al igual se han reportado casos en linces, coyotes, venados, zarigüeyas y lobos. 

La rabia es diagnosticada principalmente en mapaches, seguido por los murciélagos, zorrillos y zorros. Pero al igual se han reportado casos en linces, coyotes, venados, zarigüeyas y lobos.

Aunque la incidencia de la rabia en los caballos es relativamente baja, la enfermedad siempre es fatal y puede infectar a las personas las cuales estén expuestas a los caballos contagiados. Cada caso de rabia es una seria amenaza para los animales y para los seres humanos.

La rabia es causada por un virus y por lo general se transmite a través de mordidas de animales infectados, cuya material infecciosa penetra el cuerpo a través de una apertura en la piel o a través de las membranas mucosas (es decir, la saliva o el tejido nervioso). Los animales silvestres la transmiten a los caballos con más frecuencia a través de mordidas en el hocico, en la cara o en la parte inferior de las piernas. El virus de la rabia se excreta en la saliva del animal infectado durante la mordida y después migra a través del tejido nervioso del caballo hacia su cerebro donde se inicia y se desarrolla progresivamente y rápidamente en una encefalitis fatal.

Muchos de mis clientes me comentan que ellos nunca han visto mapaches o zorrillos alrededor de sus establos y que no creen que sus animales corran riesgo. Yo les comento, que siempre mantengo un par de trampas con carnada en mis establos para capturar y reubicar a las zarigüeyas que son  puentes potenciales de EPM (Equine Protozoal Myeloencephalitis). Aunque yo nunca he visto a este tipo de animales en mis establos, llegó a capturar una zarigüeya, un zorrillo o un mapache por lo menos una vez al mes. 

El periodo de incubación de la rabia varía. Por general dura de dos a nueve semanas en caballos pero puede llegar a durar hasta 15 meses.

En los caballos, hay dos formas clínicas de esta enfermedad.

En la forma paralitica  de la enfermedad, el caballo no es agresivo, pero muestra señales tales como la pérdida de apetito, síntomas neurológicos, tropiezos entre si y otros síntomas similares a la enfermedad del sueño. A menudo, los músculos de la garganta y la mandíbula se paralizan, el animal es incapaz de tragar y produce saliva profunda. Los propietarios y los veterinarios suelen pensar erróneamente que el caballo tiene algo atorado en la parte posterior de su garganta y meten su mano en la boca del caballo en un intento de localizarlo. Cualquier apertura de la piel o ruptura en la piel en la persona le permite al virus de la rabia entrar en el cuerpo de esta persona e infectarlo. 

En la forma furiosa de la rabia, los caballos llegan a ser extremadamente agresivos y  pueden intentar atacar o morder a otros animales y personas. Ellos proyectan un comportamiento impredecible, con falta de coordinación muscular, convulsiones y muerte por parálisis progresiva. Los caballos que presentan estas señales clínicas mueren en un lapso de una semana. 

La rabia es intratable y los animales afectados deben de ser sacrificados inmediatamente. La prevención a través de la vacunación es la clave para controlar esta enfermedad que siempre es fatal.

Los caballos adultos los cuales nunca han sido vacunados contra la rabia deben de recibir una dosis inicial, seguida por un refuerzo en un periodo de tres a cuatro semanas  posteriormente  deben de ser vacunados anualmente. Los potros nacidos de yeguas no vacunadas deben de ser vacunados a los tres meses de nacidos con una primera dosis, una segunda dosis debe de ser administrada en un periodo de cuatro a seis semanas después y posteriormente por un refuerzo anual. Los potros nacidos de yeguas que han sido vacunadas contra la rabia anualmente deben de recibir su primera vacunación contra la rabia a partir de los seis meses de edad, una segunda dosis debe de ser administrada de tres a cuatro semanas después y posteriormente por una vacunación anual. 

Si un caballo vacunado es mordido por un animal potencialmente rabioso, este debe de ser revacunado inmediatamente y aislado por 90 días.  Si un caballo no vacunado es mordido, no lo vacunen, pero si debe de permanecer aislado durante seis meses. Si el animal comienza a mostrar señales clínicas o comportamiento inusual contacte a su veterinario inmediatamente.